18 Ene ¿Cómo aliviar el dolor de oído?

Martina tiene catorce meses, son las diez de la noche y sus madres se sienten algo preocupadas. No saben qué le ocurre, Martina lleva treinta minutos llorando de forma intensa, algo que les llama la atención es que rechaza el pecho y pareciese que algo le molesta intensamente. Las mamás de Martina están algo desconcertadas, y más aún cuando se percatan que tiene algo de fiebre. No tienen muy claro qué hacer! Veremos cómo orientarnos para saber si las molestias son en el oído, y mostraremos algunas pautas para aliviar y acompañar este proceso.
El dolor de oído es un síntoma habitual en la infancia, es un proceso molesto que destaca en ocasiones por su intensidad. Suele ser habitual que pase desapercibido durante el día, y de repente aparece el dolor, el llanto y la irritabilidad.
El oído está dividido en tres partes, oído externo, medio e interno, y por tanto pueden existir varios tipos de dolencias o procesos según el lugar de afectación. El sufijo ‘itis’ indica inflamación, nos referimos a una otitis cuando existe inflamación en el oído. Habitualmente tenemos asociado el dolor de oído al verano y a las piscinas. En ocasiones las condiciones ambientales, el baño persistente en piscinas de cloro y la humedad, pueden alterar el ecosistema del oído externo y producir irritación, inflamación e infección local.
Las otitis que hablaremos son las que afectan al oído medio, y son las más habituales en la pequeña infancia. Suelen darse en época invernal, ya que la causa es la mucosidad y su acumulación en la cavidad del oído medio. Existe un conducto que comunica la cavidad nasal con el oído, son las trompas de Eustaquio. Por lo tanto, si existe mucosidad nasal, puede darse la posibilidad que ascienda el moco y se acumule en la cavidad del tímpano. Esta cavidad está sellada por la membrana del tímpano, y la acumulación del moco presiona las paredes y produce un dolor intenso.

En la mayoría de casos la causa es puramente mecánica, ya que el dolor e inflamación local está ocasionada por la presión ejercida por la acumulación del moco. ¿Existe infección? ¿Requiere ser tratado con antibióticos? En algunas ocasiones, según las condiciones locales del oído medio, la mucosidad y la respuesta adaptativa e inmunológica, pueden alterar el equilibrio microbiano del oído. En ese caso hablaríamos de infección en el oído medio (otitis media), y suele cursar con síntomas de infección, fiebre persistente, pérdida del apetito, postración, dolor, inflamación del oído y en ocasiones, secreción a través del conducto externo. En estos casos estará justificado el antibiótico.
Debido a la acumulación intensiva de moco se produce mucha tensión dentro de la cavidad del tímpano. El cuerpo se protege y abre de forma natural una vía de drenaje a través de la misma membrana, permitiendo drenar parte del moco. En estos casos se suele aliviar el dolor, pero nos puede llamar mucho la atención ver esa secreción que ha salido del oído. No siempre está justificado el antibiótico, aunque haya secreción, si no existen otros síntomas de infección asociados.
En el caso que exista dolor del oído y fiebre, ésta nos puede despistar y pareciese que la fiebre viene dada por un foco de infección en el oído. En ocasiones la fiebre está asociada a un síntoma más del proceso viral del catarro estacional y común. El virus respiratorio desencadena la reactividad de la fiebre y la secreción de moco. Repito, en la mayoría de situación el dolor de oído está ocasionado por la acumulación de mucosidad en esa cavidad. Por lo tanto, se debe tener muy claro en qué situaciones se requiere o no el uso del antibiótico. Ante la duda, por prudencia y por falta de poder hacer un seguimiento cercano (por no accesibilidad profesional) se suelen recomendar antibióticos, con en muchos casos son ‘gratuitos’, pero que tienen un coste en el equilibrio microbiano adaptativo e inmunológico del organismo.
Que no quiera mamar es un síntoma característico de la otitis, ya que al mover la mandíbula y al tragar le puede acentuar el dolor local. Si con nuestro dedo apretamos la zona del ‘trago’, como si quisiéramos tapar la entrada del conducto externo, y vemos que el niño o niña reacciona de dolor, eso nos puede orientar en que el proceso puede está asociado con el oído. Si lleva días con mucosidad nos puede ayudar a confirmar la causa. Y si se toca el niño/a el oído de forma persistente, también nos puede orientarnos de donde está el problema. Por tanto, existen indicadores que nos pueden guiar a entender la naturaleza de la irritabilidad y la molestia. Nos empodera el poderlo distinguir.
Debemos de saber que muchos bebés de forma espontánea se tocan los oídos con las manos cuando tienen sueño o se sienten cansado, es un gesto habitual que no tiene por qué estar asociado a otitis.

Os mostraremos algunos recursos y remedios que podéis utilizar para acompañar este proceso:
- De forma preventiva se ha observado que la lactancia materna es un factor protector a las infecciones de las vías respiratorias
- Existen algunos factores que pueden favorecer que algunos niños/as sean más susceptible a tener otitis. Si ha sido un parto instrumentalizado con fórceps o vaccum, si existen asimetrías claras en la cabeza o si ha habido alguna caída que ha generado algún golpe en la cabeza. En los casos que existen otitis de repetición o se dan estas situaciones, recomendamos una valoración con un osteópata infantil
- La guardería en edades muy tempranas los expone a más cuadros catarrales, que pueden derivar a otitis
- En caso de dolor muy agudo e intenso, que suele ocurrir en la noche está indicado un poco de ibuprofeno infantil (dosis mínima infantil) para desinflamar, calmar el dolor y ayudar a drenar el moco
- De forma natural podemos aplicar calor local. Calentamos un trapo con la plancha y le ponemos en el mismo trapo unas gotas de aceite esencial de lavanda. El aceite esencial de lavanda es un calmante y relajante natural
- Las abuelas tenían un remedio para estas situaciones. Freían hasta que quedasen dorados 3 o 4 dientes de ajo en aceite de oliva. Dejaban enfriar el aceite hasta que estuviese aproximadamente a la temperatura misma del cuerpo. Y ponían un par de gotas de este aceite en el oído. Nunca podremos nada en el odio si éste ha drenado o supurado hacia fuera.
- Una alternativa al aceite es aplicar 2 gotas en el oído del oligoelemento Cobre. Luego lo podemos repetir 2 o 3 veces al día
- Hemos hablado que la causa habitual era la acumulación del moco. Así que aplicaremos el lavado nasal. Pondremos al niño/a de frente (en este caso no lo colocaremos de lado), pequeña cantidad (1 o 2ml) de suero fisiológico, y taparemos el otro orificio y la boca para favorecer la inhalación del suero para realizar un lavado nariz-garganta, y fluidificar el moco de la cavidad nasal
- Los vahos ambientales con agua hirviendo y cebolla también nos pueden ayudar a fluidificar parte de la mucosidad existente. Generar efecto sauna en el baño, cocina o habituación
- Tenemos remedios homeopáticos que podemos utilizar en estos casos, Kalium Bichromicum, kalium muriaticum, pyrogenium, belladona, etc
- Como hemos comentado, en algunos casos se requiere valorar el uso del antibiótico (cuando la fiebre es alta y prolongada, cuando la fiebre suele estar presente más de tres días, cuando existe una supuración maloliente o cuando los síntomas de inapetencia o malestar general son muy destacables)
Un poco de Salud para los oídos, me inspiro con esta canción de fondo!