6 consejos para estimular las defensas de tu bebé

Es una pregunta habitual que nos hacemos, ¿qué podemos hacer para estimular las defensas de nuestros hijos/as?. Es evidente que el sistema inmunitario de un/una bebé está por construir, y será crucial permitir unas condiciones adecuadas y unos hábitos que aseguren un correcto desarrollo. Conoceremos el papel básico de nuestro sistema de defensa y os daremos algunos consejos para mantener y estimular su función de forma más natural.

La Salud es capacidad de equilibrio, mantenimiento vital y adaptación/cooperación con y para el medio. Cuando existe un desequilibrio en estas funciones, aparece la enfermedad. La percepción de la enfermedad, sus causas y las respuestas terapéuticas estarán determinadas por condicionantes culturales, sociales y económicos.

Existen múltiples influencias y factores desestabilizadores que inciden y ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación. Lo que puede aumentar la susceptibilidad a enfermarnos o la pérdida del equilibrio interno. Algunos de estos factores son:

  • Factores biológicos (virus, bacterias, hongos,…)
  • Factores ambientales (cambios estacionales, frío extremo, humedad,…)
  • Hábitos (fast food, inicio prematuro de la guardería,…)
  • Exposición a tóxicos (un exceso de procesados, metales, derivados de los plásticos,…)
  • Entorno negligente, violento y abusador
  • Predisposición y sensibilidad

El organismo es un sistema interconectado entre cuerpo, función, mente y emoción.

La enfermedad se expresa a través del lenguaje de los síntomas y los signos. Fiebre, mucosidad, inflamación, diarrea, vómitos, excreciones varias, descamación, etc. Todas estas respuestas no son la enfermedad! Son la expresión del sistema adaptativo para mantener el equilibrio, preservar la salud y construir en ocasiones, un nuevo desarrollo vital.

Deberíamos hacer una reflexión sobre el uso actual de la farmacología supresora, y sobre sus repercusiones a medio o largo plazo. En un bebé, su sistema inmunológico está por construir. Suprimir de manera sistemática las reacciones propias del cuerpo (fiebre, inflamación, mucosidad,…) con farmacología supresora, puede debilitar la capacidad propia adaptativa y generar cierta ‘indefensión aprendida’. Deberíamos buscar recursos más naturales que modulen y regulen estos síntomas, sin llegar a suprimirlos.

Por tanto, el sistema inmunitario es un mecanismo de adaptación biológico, que junto con otros sistemas (hormonal y nervioso), participan del mantenimiento vital y aseguran un nuevo desarrollo y resiliencia orgánica. Un bebé debe ‘rellenar’ su libro inmunológico, y se requiere de cierta exposición a su entorno para hacer crecer sus defensas.

El sistema inmunitario es el conjunto de estructuras y funciones que nos permiten un equilibrio, frente a los agentes externos (patógenos), estímulos físicos/químicos (contaminantes y radiaciones) y estímulos internos (células cancerígenas). Os mostraremos las funciones básicas del sistema adaptativo/inmunitario:

  • Identificación de lo que es propio del organismo y lo que es ajeno
  • Mantener la primera barrera de defensa (piel, ph de las mucosas, células blancas,…)
  • Activar señal de alarma, para activar sistemas más complejos de inmunidad
  • Respuesta adaptativa (requiere de proporcionalidad e intolerancia inmunológica)
  • Memoria y adaptación inmunológica (generación de anticuerpos e inmunidad específica)

Existen situaciones y factores que pueden alterar la proporcionalidad e intolerancia inmunológica:

  • Hipofunción. Terreno hiporeactivo. Debilidad de la respuesta inmunológica por falta de estructura o de función. Excesiva tolerancia o permeabilidad, lo que nos lleva a un aumento de procesos infecciosos, recidivas y parasitosis
  • Hiperfunción. Terreno hipereactivo. Sensibilidad extrema en la proporcionalidad e intolerancia inmunológica, con alteración en la capacidad de reconocimiento de lo propio y lo ajeno:
    • Alergias e intolerancias (exo-agresión)
    • Autoinmunidad (endo-agresión)

Os mostraremos ahora unos consejos para mantener y asegurar la función del sistema inmunitario:

  1. Dieta saludable y adecuada (evitar la carencia y el exceso). La mejor dieta de un lactante es asegurarse la lactancia materna, cuando es posible. Es también relevante hacer una alimentación complementaria basada en alimentos naturales, no procesados y ecológicos. Y respetar en bebés la autoregulación propia, que determina cuando están saciados o satisfechos. No obligarlos a comer!
  2. Preservar y cuidar el vínculo de apego con los referentes principales. El vínculo de apego es consuelo, calma y protección. Se requiere de adultos empáticos y competentes que aseguren las necesidades básicas de las criaturas. Es importante asegurar un vínculo seguro
  3. Alargar al máximo el momento de inicio a la guardería. Es un lugar de exposición microbiana precoz y es una prueba de fuego para el vínculo. Genera un cierto estrés natural que puede sensibilizar y debilitar la respuesta inmunitaria
  4. Un entorno vivificado. Permitir que los bebés estén en contacto con un entorno natural y sus materiales. Evitar que las casas sean un quirófano, rehuir de un exceso de asepsia e higiene. El sistema inmunitario de desarrolla a través de la exposición y estímulo con su entorno
  5. Evitar suprimir de manera sistemática los mecanismos propios de adaptación con farmacología. Nos referimos a los síntomas y signos propios del organismo. Buscar otras vías más naturales, y decidir bien en qué momentos sí puede estar justificado
  6. El sistema inmunitario, ‘cuanto menos lo toquemos, mejor’, permitir que se desarrolle de forma natural. Reducir la exposición a antibióticos gratuitos, las vacunas las justas y adaptar un calendario de vacunación más respetuoso. Revalorar la exposición de fármacos fuertes, corticoides u otros

Algunos factores desestabilizantes para nuestro sistema inmunitario no están fácilmente a nuestro alcance (contaminación, mentales pesados,…), pero estos otros que hemos comentado sí, tengámoslos en cuenta! Serán una inversión a largo plazo!