Suspensión Creativa

David! ¿Puedes ir a buscar el termómetro?…creo que Martina está muy caliente y juraría que tiene fiebre. David y Alba durante su embarazo asistieron a un curso de preparación a la maternidad y paternidad, y hacen memoria porqué en una de las sesiones se les habló de cómo actuar si su bebé tenía fiebre. Hace ya 8 meses de dicha sesión, no recordamos apenas nada, son las diez de la noche, a saber dónde tenemos ahora los apuntes que tomamos, estamos cansados y…David ¿has encontrado ya el dichoso termómetro?… David! creo que deberíamos ir a Sant Joan de Déu y que revisen a Martina, lo más probable es que no sea nada, pero ¿y sí tiene alguna infección grave?. Alba mira,…Martina está a 38,8º, tenías razón, tiene fiebre, vístete que nos vamos. Alba, ¿sabes dónde están las llaves del coche? David, ¿dónde demonios has puesto la muselina? No quiero que en la sala de espera Martina nos coja frío y se enferme.

No es habitual que un bebé tenga fiebre antes de los seis u ocho meses, su mamá le trasfiere defensas a través de la placenta, el calostro y la leche materna, lo que la criatura está protegida y sana esos primeros meses. Suele ocurrir que mamás y papás en ese tiempo pierden sus anotaciones y apuntes de cómo gestionar la fiebre y se sienten en parte, desprotegidos!

La vida media de esos anticuerpos que le trasfiere la mamá a través de la placenta, es de seis meses. La naturaleza, le dice; – Hasta ahora has tenido la protección inmunológica que te pasó tu mamá, y que te han protegido los meses más sensibles, ahora debes confiar en el refuerzo que te ofrece la lactancia, hacer los deberes inmunológicos y madurar tu sistema de defensa. De esta manera estarás permitiendo que tu sistema inmunitario genere protección específica y rellenes tu libro inmunológico. Recuerda que se irá configurando progresivamente tu inmunidad y tus recursos biológicos adaptativos, y la mejor manera es a través de la exposición natural con el entorno, y con los hábitos saludables.

La fiebre es un recurso biológico adaptativo dirigido a crear unas condiciones adecuadas para hacer frente a agentes externos, para iniciar posteriormente  el proceso adaptativo y específico de la inmunidad. Decimos que la fiebre forma parte de la primera línea de defensa de nuestro organismo. Por lo que la fiebre, en bebés y en la infancia cumple una función importante en el desarrollo de la salud, es salutogénica.

Suspensión Creativa, quiere decir suspender toda acción que podría ser demasiado rápida, impulsiva y quizás por ello, menos certera. Ante una situación aparentemente urgente, nos permitimos unos segundos o minutos, donde suspendemos toda acción, para dar paso a mayor análisis y observación de la escena. Facilitamos en ese ratito de suspensión, que aflore la intuición, la confianza y la creatividad. Una vez realizada esa parada reflexiva y sensitiva, activamos la acción, ésta vez más afinada y probablemente más certera. Quizás en este caso, ir al Sant Joan de Déu, nos puede implicar una noche sin descanso, exceso de intervención y sobrediagnóstico, y que agarre en el hospital lo que no tiene o saturar parte del servicio de urgencias por un proceso leve.

Si nuestra criatura tiene fiebre, nuestro instinto nos lleva a querer cuidarnos en salud, y que sea la valoración de un profesional cualificado que nos tranquilice. Nuestra atención está puesta en el termómetro, las llaves del coche, la muselina, y en qué hospital vamos, y nos podemos desvincular, en parte, del estado general de la criatura y de qué necesita en ese momento.

En Suspensión Creativa podemos observar y aplicar el Triángulo de Valoración. No se requiere ningún instrumento, tan solo la vista y el oído. Esta herramienta nos permite una valoración subjetiva y a vista de águila del estado general de la criatura. No podemos despreciar la subjetividad, la percepción e intuición de una madre o un padre. El triángulo de valoración, analizará 1) ¿Estado general y apariencia de la bebé? irritable, ríe, responde a estímulos, se la ve tranquila, inquieta,…), 2) ¿Cómo respira?, respiración rápida, forzada, ruidosa, con ritmo,.. 3) ¿Estado y coloración de la piel? Pálida, azulada, roja, hidratada, existen exantemas, petequias,..lo más habitual es que tenga un tono y color normal!

En este caso, Alba y David, antes de poner el foco en buscar las llaves del coche para salir pitando a Sant Joan de Déu, pueden darse unos minutos de observación, y más allá de que tenga 38,8º, parar! y aplicar el triángulo de valoración. Lo más probable es que todo esté bien, y aunque su hija pueda estar algo más irritable, molesta y quizás respire un poquito más rápido, es lo habitual. Luego, la creatividad y la confianza, les puedes llevar a aplicar pautas caseras para modular la fiebre, y acompañar el proceso durante la noche. Esas medidas pueden ser, Piel con piel, mamar, aplicar paños fríos en las partes calientes del cuerpo, y masajear y calentar las partes frías. Y quizás al día siguiente, si sigue con la fiebre, desde la calma, pueden ir al CAP o consultar a su referente de salud. De este modo aprenderán de la experiencia y de la auto-observación.