02 Nov Fiebre, ¿una enemiga o una aliada?

Cuando comprobamos que nuestro hijo o hija tiene fiebre, ¿qué hacemos? nos solemos asustar y activamos la alarma. La fiebre la solemos asociar a enfermedad, nos lleva a noches sin dormir, malestar e irritabilidad, altera nuestro ritmo,…vaya! podemos decir que la fiebre y la enfermedad es un rollo!. Y si en cambio la vemos como lo que es, una aliada, una amiga que nos defiende y ayuda a crecer nuestras defensas. ¿tiene algún riesgo suprimirla con fármacos?
La fiebre es un signo, una respuesta propia del cuerpo que podemos observar y medir. Somos capaces de generarla al ser seres termoregulables, a diferencia de las serpientes, que son de sangre fría.
Igual que en un castillo medieval el foso, la puerta, la muralla, los matacanes y los centinelas son la primera barrera de protección, la fiebre forma parte de nuestra primera barrera de defensa. Participa en nuestra adaptación biológica y en generar protección e inmunidad a posibles microrganismos.
La temperatura normal oscila entre los 35,5º a 37º. Habitualmente nuestro cuerpo está preparado para mantener la temperatura corporal de forma uniforme. Es capaz de equilibrar las diferencias de la temperatura ambiental, así como también, favorecer con dicha temperatura interna reacciones bioquímicas necesarias. Lo podríamos llamar calor humano!
Tenemos un termostato interno que regula nuestra temperatura corporal. Cuando ésta se eleva decimos que ‘tenemos fiebre’. En el caso de los niños y niñas este termostato es más lábil y sensible, y a parte…una criatura es más propensa a catarros, diarreas e infecciones leves, ya que deber hacer crecer su inmunidad. Generalmente la fiebre la asociamos a un proceso infeccioso.
La mayoría de procesos infecciosos en la infancia son causados por virus, molestos pero leves. Les caracteriza:
- Fiebre que suele durar de 1 a 3 días
- Fiebre oscilante, que suele subir en la tarde-noche, y presentarse más baja durante el día
- En el segundo o tercer día, suele aparecer el foco de la infección vírica. Cuadro catarral de vías altas, vómitos o diarrea o un cuadro de piel- exantema (boca-mano-pie, exantema súbito,…). No siempre tiene porqué aparecer el foco.
Cuando existe fiebre se ve aumentado el metabolismo y los factores de crecimiento, que a su vez hacen incrementar las células blancas de defensa. El objetivo es hacer más eficiente la respuesta adaptativa del organismo a los procesos infecciosos. ¿Colaboramos con nuestro cuerpo? ¿Confiamos en lo que está haciendo?
La vida es relación y cooperación, sabías que en nuestro cuerpo existen más bacterias que células tenemos, y que en nosotros co-habitan más virus que bacterias. La fiebre es la expresión de un nuevo vínculo, de la salud general de la persona y de sus hábitos, dependerá en parte, que esa relación se construya de forma simbiótica o positiva. Si el estado de salud general de la persona no es bueno, existen más números que el vínculo con nuestros microorganismos sea desde el parasitismo y la enfermedad (infecciones de repetición, y sobreinfecciones).
La farmacología forma parte de la identidad de nuestra medicina actual. Actualmente, en la infancia se suele hacer un uso extenso, y en ocasiones abusivo de fármacos como Apiretal® (paracetamol) y el Dalsy® (ibuprofeno), inhibiendo y suprimiendo la expresión propia de la fiebre, y frenando de este modo uno de los primeros mecanismos de nuestra adaptación biológica y la inmunidad natural.
Nos hemos habituado a frenar la fiebre y la expresión de la enfermedad. Solemos suprimir los síntomas y signos de la enfermedad aguda, diría que con el coste de ver incrementada la patología crónica, por debilidad adaptativa, sensibilidad inmunológica y alteración en la relación microbiana existente.
Considero que es necesario, reducir el uso sistematizado de antitérmicos y antiinflamatorios, y buscar vías de modulación y regulación de la fiebre, sin llegar a suprimirla. Existen ocasiones que es necesario el uso del medicamento antitérmico, pero no deberíamos sistematizarlo. En otra entrada del blog veremos cómo modular la fiebre.