Gracias luz, por iluminar mi cruz

Es habitual en nuestra vida cometer errores de cálculo, es cuando miramos y actuamos desde una posición inexacta, afectando de este modo el resultado. Quisiera compartir mi experiencia y de qué modo corregí el ángulo de mi error. Trabajé inicialmente de electricista, y pasé de conectar cajas eléctricas y de dar a luz a viviendas y locales industriales a formar parte de un equipo profesional que con amor y entusiasmo acompañaría a mujeres y a sus parejas en su embarazo. Participábamos en el pasaje de dar a luz a sus criaturas y de la etapa de crianza. Gracias luz!.

Mi error de cálculo encontró cómo expresarse y lo hizo claramente a los 18 años en forma de ansiedad, en esa edad sientes pero no entiendes!. Justo acababa mis estudios de Formación Profesional como técnico especialista en electricidad, un camino inducido! Después de acabar los estudios tocaba poner pie en el mundo laboral, emplearse y aplicarse! Era joven y me sentía profundamente insatisfecho, inmaduro, inseguro y con sensación de pérdida de sentido. Inevitablemente este desajuste se expresaba en mi cuerpo en forma de tensión y ansiedad. Gracias luz!

El malestar me llevó a consultar a mi médico de cabecera, pensé! quién mejor que mi médico para ayudarme. Coincidía que mi médico era también de formación psiquiatra y creía que me podía entender, y me explicaría que me ocurría y sabría orientarme. La visita se resumió a…, la comprensión se sustituyó por el comprimido. Recuerdo salir de la consulta con una mayor angustia que la que tenía al entrar, al no sentir contención, escucha o comprensión. Con receta en mano sentí la convicción en mis entrañas que aquel comprimido no era mi solución. Gracias luz!

La insatisfacción, inseguridad y el miedo que me producía la ansiedad me llevó a seguir estudiando para esquivar la etapa laboral, e hice una especialización en un grado formativo superior, como Técnico Superior en Sistemas de Regulación y Control Automáticos.

Una vez acabado el grado, con un nudo en mi estómago, encogido y con temor empecé de ayudante y aprendiz de electricista. Recorríamos polígonos y visitábamos diferentes empresas, la hostilidad industrial hacia el empleado era flagrante. Queja, chismorreo, escaqueo, competitividad, soslayar la responsabilidad eran el pan de cada día, síntomas y adaptación a la agresividad productiva del sistema y la industria. El ambiente en el que me encontraba añadía aún más tensión a la que ya tenía en mi interior!. Encontré en la lectura un bálsamo que me tranquilizaba y descubrí una revista que me ayudó mil veces más que los comprimidos recomendados por mi médico, la revista era y es Cuerpomente. Gracias luz!

Qué fascinante! Algunos de los titulares de la revista Cuerpomente eran, ‘Alimenta tu cerebro’, ‘Cómo sentirte mejor a través de la dieta’. Como joven sentía que algo dentro de mi cerebro se había dañado y que existía una mala conexión. Esta revista me ofrecía recomendaciones y consejos que podía aplicar yo mismo en casa. Me mostraba cómo a través de la nutrición y la dieta podía optimizar mi función cerebral y mi estado de ánimo. Aprendí que el azúcar, sus análogos y los alimentos que los contenían, excitaban la función cerebral desequilibrando el estado de ánimo. En cambio las vitaminas del grupo B que encontraba en hortalizas y cereales integrales, me equilibraban, y fue así que cambié mis desayunos. Experimentaba! Comía unos infumables gránulos de lecitina de soja que me aportaba fosfolípidos y que me tenían que ayudar en la concentración y mi función cerebral. Al leer descubría también que existían plantas medicinales que me podían calmar, así que por mi cuenta tomaba infusiones de melisa, espino blanco, flor de azahar y tila para sentirme más tranquilo. Gracias luz!

Cuerpomente también incorporaba artículos de crecimiento y desarrollo personal y agradecía enormemente las reflexiones que me generaban. En aquella época experimenté y aprendí muchas cosas, cómo hacer mi Kéfir de leche, a realizar ejercicios de respiración y relajación, técnicas de hidroterapia y pude ver que existían otras disciplinas que se encargaban de estimular el cuerpo para preservar la salud. Recuerdo cómo me fascinó el concepto de la Homeopatía, y empezaba a entender y a incorporar un modelo de salud más global, respetuoso e integrativo, basado en el autocuidado y la autogestión.

Todo aquello me llevó a interesarme por la Naturopatía y otras terapias tradicionales y naturales. Lo que empezó como un autoexperimento y un hobbie para auto-sentirme mejor, acabaría convirtiéndose en una manera de hacer, sentir, ver y en una profesión. Explicaré en otra entrada cómo este camino me llevo a trabajar junto con un equipo de matronas y acompañar a familias en su etapa de dar a luz y crianza. En este camino también he encontrado a mi pareja y compañera, un acierto y ella da luz a esta canción que me inspira en este escrito. Esta canción también me dice que cada uno encuentra su medio y hace su camino, resinificando así parte de su historia. Gracias Luz!