15 Feb El ‘muro’ de la crianza

En los kilómetros 30 o 35 de una maratón, muchas de las corredoras ven fallar sus fuerzas y flaquea fuertemente su energía y motivación. Algunas se verán obligadas a bajar drásticamente el ritmo y otras a retirarse de la carrera. El motivo es el desgaste energético y muscular y, el más importante, la erosión psicológica: la pérdida de motivación y sentido. Ese es el muro de la maratón. Igualmente, considero que existe el muro de la crianza, y se da en el mes 15 o 18 del bebé. ¿Quieres saber cómo sobrepasar ese muro?
La crianza es una carrera de fondo, y empieza con una pendiente fuerte: el posparto. El punto de partida y tu posición de salida en la carrera vendrán influenciados por el tipo de parto y la vivencia de este. Para ser más exactos, el pistoletazo de salida empieza en el embarazo. Con el pasar de los meses habrá cambios de pendiente que requerirán adaptaciones de ritmo, como por ejemplo: la etapa de introducción alimentaria, el posible malestar por la dentición, el inicio del trabajo de la mamá, la adaptación con la madre de día, el grupo de crianza o la guardería, o las infecciones por procesos virales habituales en la infancia. Así como también los cambios en su movilidad y desarrollo motriz, que le hacen estar más activo. ¡Ánimo!
En el mes 15 o 18 es claro y manifiesto el desgaste en muchas mujeres. Si realiza colecho, es probable que sus bebés se despierten para mamar entre 4 y 8 veces en la noche. ¡Eso si no hay molestias asociadas a la dentición, fiebre o catarro que les dificulte respirar! La pareja, pero especialmente la mamá, se convertirá en una zombi si esos microdespertares de su bebé acaban alterando su ritmo de sueño. Este muro es característico en la mamá lactante y la que realiza colecho. El primer año te ves con energía y con ánimo para aguantarlo, pero luego te encuentras con ese muro y deberás tener aliento o estrategia para sobrepasarlo. ¡Ánimo!
La perspectiva es una cuando estás inmersa en la carrera, y solemos pensar que la problemática está en la falta de sueño del lactante. – ¡Si no se despertase tanto en la noche mi bebé, descansaría mejor y todo sería diferente! Empieza otra carrera paralela, dedicada a buscar métodos y remedios para conseguir que el lactante y el colechante duerman del tirón. En la farmacología convencional no hay gran cosa; algún insensato ha podido recomendar antihistamínicos a un bebé por su acción somnífera. Otros recomiendan preparados con melatonina. Y los que prefieren la farmacia verde buscarán flores de Bach, aceites esenciales, homeopatía o preparados de fitoterapia (pasiflora, melisa, tila,…). ¡Cuidado con empastillar a un bebé si no te lo ha pedido, ya sea a través de la farmacia convencional o la verde, por inocua que parezca!
Ponemos en el centro de la problemática al bebé y a su ritmo de sueño, y no solemos tener una mirada amplia, integrada y sistémica de la situación. Considero que el acento está en apuntalar y dar soporte a la mamá, así como también al conjunto de la pareja. Me preguntaría: ¿qué necesita esta mamá lactante? ¿Cómo se siente? ¿Cómo está viviendo la crianza? ¿Qué red de soporte y qué tribu tiene?
Si algo puede definir la etapa de la crianza es la presencia y la puesta en escena de la duda y la dualidad: “Quiero seguir dándole el pecho, pero me agota mucho ofrecerle en la noche. ¡No quiero dejar la lactancia!… pero mi pareja dice que debería, para descansar.” Mamá y pareja, durante la crianza, también necesitan ser sostenidos, comprendidos, acompañados y animados. Cuando el ánimo desciende, deberíamos sostener la situación a través de la estrategia. Podemos poner encima de la mesa la posibilidad de modificar el patrón de lactancia nocturna y dar paso a la participación de la pareja. Se requerirá también que la mamá tenga un espacio para ella, para desconectar y restaurar energías.
En atletismo, una liebre es un corredor amigo que está a tu lado y te ayuda a marcar el ritmo, y su mera presencia te impulsa. Antes, este papel de liebre lo realizaba el conjunto de la tribu, y la mirada empática, perspicaz y validante de otras mujeres con experiencia. Diría que hemos perdido parte de esta red influyente que hace la función de liebre. Buscamos nuevas estrategias: consultando a profesionales y coach, siguiendo a mamás blogueras o sumergiéndonos en el mar de información de internet.
Os animo a que creéis red a través de grupos de lactancia y espacios abiertos de crianza, ¡son como chutarte un gel energético! ¡Ánimo, que lo estáis haciendo muy bien!